Empezando por que este es un tema bastante tabú en nuestra sociedad y que por costumbre no estamos acostumbrados a hablar de la muerte, ya que es un tema difícil de abordar y más con niños pequeños. Todos los años se produce alguna muerte en nuestras escuelas. Ocasionalmente, se
trata de hechos excepcionales en los que ha mediado la violencia o de sucesos que se
han producido como consecuencia de accidentes. Las víctimas han podido ser
miembros de la comunidad educativa o familiares que les son cercanos.
La muerte de un alumno o alumna, de una profesora o profesor o de un familiar directo
afecta a los miembros de la comunidad educativa, en la que causa un gran impacto
emocional, e interfiere intensa y directamente en la vida del centro.
En un contexto cultural y social en el que no se acepta la muerte, una circunstancia de
esta naturaleza interpela a todos, genera desconcierto e inseguridad entre el
profesorado y las familias que, en muchas ocasiones, no saben cuáles son los pasos
más adecuados para afrontar en clase la realidad triste de la muerte de un ser querido. En estos casos el profesorado busca apoyo y asesoramiento, busca respuestas que
puedan ayudarle a responder de manera adecuada a las necesidades de sus alumnas
y alumnos.
Todas las muertes son
distintas y es importante que, teniendo en cuenta pautas mínimas, el centro planifique
el conjunto de acciones a realizar ante la situación de pérdida concreta en relación
estrecha con las familias.
Aunque todas las personas cercanas se ven afectadas cuando alguien muere, la
intensidad y las manifestaciones de esta afectación no son iguales para todas.
Desde el primer momento las familias, las amistades y los alumnos y alumnas que ya
tienen una cierta madurez tienden a apoyarse mutuamente, reforzando los lazos que
les unen. Algunas personas son reticentes a exponer a los niños y niñas a una experiencia que
consideran negativa y, consecuentes con este principio, los retiran de la escena del
dolor, creando en torno a ellos un ambiente de falsa protección. Es posible que no se llame a las cosas por su nombre, que se de,
incluso, información distorsionada. Es necesario tener en cuenta que, a veces, la
fantasía infantil puede convertir el hecho en algo peor que la propia realidad.
Facilitar y acoger las manifestaciones emocionales. Escuchar y acompañar a los
chicos y chicas. Fomentar que se apoyen entre sí. Dejarles llorar. Debemos ser abiertos y pacientes con
las manifestaciones emocionales.
Una vez pasados los primeros momentos, es necesario llevar a cabo un seguimiento
del alumnado durante una buena temporada, sacar el tema en el sistema de
entrevistas que se tenga establecido en el Plan de Acción Tutorial y observar la
evolución de los chicos y chicas.
Aquí dejo algunas pautas para la educación infantil:
- Comunicar la muerte de manera sencilla y clara, teniendo cuidado con las palabras que se utilicen porque los niños y las niñas las pueden tomar al pie de la letra.
- Emplear el contacto físico cuando se hable con los niños y niñas; esto va a darles confianza.
- Definir la muerte como el momento en que el cuerpo se detiene del todo (no puede caminar, comer…)
- No procede excluir a los niños y niñas de conversaciones sobre el tema, visitas al cementerio u otros lugares de duelo.
- En el aula actuaremos con paciencia, dando tiempo a los niños y a las niñas, siempre abiertos a lo que puedan manifestar y dispuestos a dar respuesta a todas las preguntas que puedan surgir.
- Mejor mantener la rutina y sugerir a las familias que, en la medida de lo posible, no separen radicalmente a los menores de la situación.
- Ofrecer momentos y situaciones en los que los alumnos y las alumnas exterioricen sus sentimientos. La pintura puede ayudar.
- Generar tranquilidad manteniendo una actitud serena.
- Compartir las emociones con los alumnos y alumnas puede ayudar.
Algunas pautas muy interesantes para trabajar en el aula el tema de la muerte para que sea asumida como algo natural. Son éstas:
- Celebrar Halloween eligiendo disfraces relacionados con la muerte y los muertos.
- Explicar la caída de los dientes y lo que implica esa pérdida.
- Analizar las estaciones a través de la caída de hojas, el crecimiento de las flores, la sequía estival, etc.
- Trabajar el ciclo de la vida en los animales.
Como experiencia personal en este colegio no ha ocurrido ninguna muerte por suerte, pero en otro centro sí ocurrió y fue un poco impactante porque no era esperado... Pero la verdad es que todo el equipo docente actuó muy bien y rápido y al día siguiente de la muerte el pequeño iba a ver al psicólogo ciertas horas al día.
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