miércoles, 22 de abril de 2015

¿Cómo abordar el tema de la muerte en educación infantil?

Empezando por que este es un tema bastante tabú en nuestra sociedad y que por costumbre no estamos acostumbrados a hablar de la muerte, ya que es un tema difícil de abordar y más con niños pequeños. Todos los años se produce alguna muerte en nuestras escuelas. Ocasionalmente, se trata de hechos excepcionales en los que ha mediado la violencia o de sucesos que se han producido como consecuencia de accidentes. Las víctimas han podido ser miembros de la comunidad educativa o familiares que les son cercanos. 

La muerte de un alumno o alumna, de una profesora o profesor o de un familiar directo afecta a los miembros de la comunidad educativa, en la que causa un gran impacto emocional, e interfiere intensa y directamente en la vida del centro.

 En un contexto cultural y social en el que no se acepta la muerte, una circunstancia de esta naturaleza interpela a todos, genera desconcierto e inseguridad entre el profesorado y las familias que, en muchas ocasiones, no saben cuáles son los pasos más adecuados para afrontar en clase la realidad triste de la muerte de un ser querido. En estos casos el profesorado busca apoyo y asesoramiento, busca respuestas que puedan ayudarle a responder de manera adecuada a las necesidades de sus alumnas y alumnos. 

Todas las muertes son distintas y es importante que, teniendo en cuenta pautas mínimas, el centro planifique el conjunto de acciones a realizar ante la situación de pérdida concreta en relación estrecha con las familias. Aunque todas las personas cercanas se ven afectadas cuando alguien muere, la intensidad y las manifestaciones de esta afectación no son iguales para todas.

 Desde el primer momento las familias, las amistades y los alumnos y alumnas que ya tienen una cierta madurez tienden a apoyarse mutuamente, reforzando los lazos que les unen. Algunas personas son reticentes a exponer a los niños y niñas a una experiencia que consideran negativa y, consecuentes con este principio, los retiran de la escena del dolor, creando en torno a ellos un ambiente de falsa protección. Es posible que no se llame a las cosas por su nombre, que se de, incluso, información distorsionada. Es necesario tener en cuenta que, a veces, la fantasía infantil puede convertir el hecho en algo peor que la propia realidad.

Facilitar y acoger las manifestaciones emocionales. Escuchar y acompañar a los chicos y chicas. Fomentar que se apoyen entre sí. Dejarles llorar. Debemos ser abiertos y pacientes con las manifestaciones emocionales.
 Una vez pasados los primeros momentos, es necesario llevar a cabo un seguimiento del alumnado durante una buena temporada, sacar el tema en el sistema de entrevistas que se tenga establecido en el Plan de Acción Tutorial y observar la evolución de los chicos y chicas. 

Aquí dejo algunas pautas para la educación infantil:

  • Comunicar la muerte de manera sencilla y clara, teniendo cuidado con las palabras que se utilicen porque los niños y las niñas las pueden tomar al pie de la letra. 
  • Emplear el contacto físico cuando se hable con los niños y niñas; esto va a darles confianza.
  • Definir la muerte como el momento en que el cuerpo se detiene del todo (no puede caminar, comer…) 
  • No procede excluir a los niños y niñas de conversaciones sobre el tema, visitas al cementerio u otros lugares de duelo.
  • En el aula actuaremos con paciencia, dando tiempo a los niños y a las niñas, siempre abiertos a lo que puedan manifestar y dispuestos a dar respuesta a todas las preguntas que puedan surgir. 
  • Mejor mantener la rutina y sugerir a las familias que, en la medida de lo posible, no separen radicalmente a los menores de la situación. 
  • Ofrecer momentos y situaciones en los que los alumnos y las alumnas exterioricen sus sentimientos. La pintura puede ayudar. 
  • Generar tranquilidad manteniendo una actitud serena. 
  • Compartir las emociones con los alumnos y alumnas puede ayudar.

Algunas pautas muy interesantes para trabajar en el aula el tema de la muerte para que sea asumida como algo natural. Son éstas:

  • Celebrar Halloween eligiendo disfraces relacionados con la muerte y los muertos.
  • Explicar la caída de los dientes y lo que implica esa pérdida.
  • Analizar las estaciones a través de la caída de hojas, el crecimiento de las flores, la sequía estival, etc.
  • Trabajar el ciclo de la vida en los animales.

Como experiencia personal en este colegio no ha ocurrido ninguna muerte por suerte, pero en otro centro sí ocurrió y fue un poco impactante porque no era esperado... Pero la verdad  es que todo el equipo docente actuó muy bien y rápido y al día siguiente de la muerte el pequeño iba a ver al psicólogo ciertas horas al día. 

Bibliografía
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Biblografía

Diversidad cultural

Debido al incremento de los flujos migratorios en el mundo, la historia ha ido cambiando, al igual que la sociedad y sus necesidades. Hoy en día, en nuestro país, podemos encontrar diversos grupos de personas con diferentes orígenes culturales, religiones, costumbres y lenguas. Lo que nos lleva a hablar de la existencia de la interculturalidad, un término que hace referencia a la convivencia activa y respetuosa entre culturas diferentes. La presencia de alumnado extranjero y de minorías en los centros educativos hace que los profesionales de la educación tengan que ajustarse a todas las características que poseen sus alumnos, para poder así extraer el máximo partido de cada una de ellas, trabajar con un modelo educativo que propicie el enriquecimiento cultural de los ciudadanos y partir siempre del reconocimiento y respeto a la diversidad; con esto quiero decir que todos los procesos de enseñanza deben de tener en cuenta los principios que definen la Educación Intercultural.

La inmigración es un proceso que se lleva dando a lo largo de la historia, y por lo tanto, una realidad de la sociedad en la que vivimos. Actualmente, en un mismo lugar conviven multitud de personas con diferentes culturas, y la presencia e incorporación a los centros educativos de nuestro país por parte de alumnos de diversos orígenes culturales, con distintas lenguas y costumbres, está a la orden del día. Por este motivo, el profesorado debe plantearse nuevas actitudes y estrategias metodológicas ante su grupo–clase, para poder así evitar posibles situaciones de discriminación o desventajas educativas. Para ello, es necesario trabajar con un tipo de educación que permita la comunicación e intercambio entre las diversas formas culturales; a este tipo de educación se la denomina “Educación Intercultural”.

Como bien dice Aguado (1995): La Educación intercultural es un enfoque educativo basado en el respeto y apreciación de la diversidad cultural. Se dirige a todos y cada uno de los miembros de la sociedad en su conjunto, propone un modelo integrado de actuación que afecta a todas las dimensiones del proceso educativo. Se aspira a lograr una auténtica igualdad de oportunidades/ resultados para todos; así como la superación del racismo en sus diversas manifestaciones y el desarrollo de competencia intercultural en profesores y estudiantes. 

Podríamos decir que la Educación Intercultural es una manera de comprender la educación, que se basa en el respeto, justicia y equidad, atiende a la diversidad y proporciona igualdad de oportunidades y recursos. Por este motivo, este tipo de educación debería trabajarse a diario en el aula, dentro de la tarea ordinaria, nunca aisladamente. 
Es esencial que los maestros conozcan en profundidad el significado de dicho término para que así puedan trabajar reforzando los aspectos positivos encaminados a la formación de una nueva escuela activa, abierta y transformadora. No debe caerse en errores tan comunes como:
-Tratar a las minorías como grupos aislados. 
-Buscar soluciones dirigidas única y exclusivamente a esos grupos minoritarios.
-Seguir programas educativos aislados.
-Evitar conflictos sin aludir directamente a razones de discriminación o prejuicios. 

La presencia de alumnos inmigrantes en las aulas hace que los docentes tengan que tener en cuenta una serie de consideraciones a la hora de trabajar con ellos. En este marco teórico presento algunos de los aspectos generales que según Bailón y Pinos (2011) ha de tener en cuenta un maestro:
Este alumnado viene con diferentes edades y partiendo de diferentes situaciones que debemos tener en cuenta. 


  • Es importante que se elaboren protocolos de acogida y de seguimiento en los centros a partir de algunos ya elaborados. 
  • Lo que aprendan no les debe provocar contradicciones, es importante que haya diferentes oportunidades de comunicación (relaciones alumno/profesora) 
  • La acogida y escolarización así como el aprendizaje de la lengua no son nunca responsabilidad de un solo profesor. 
  • Todo el centro y toda la clase se han de responsabilizar. Esto nos hace hospitalarios, se aprende a convivir en la diversidad, se da riqueza con esas relaciones. 
  • El alumno o la alumna debe saber quién es su tutor o tutora de referencia al que acudir en cualquier momento tras su llegada al centro, un centro con espacios y organización de tiempos desconocidos en principio para ellos. 
  • Debemos mantener las expectativas positivas para que se dé la participación en la vida del aula y la comunicación con el entorno y el centro. 
  • Debiera adaptarse el currículo de cada área a la realidad de cada alumno según su nivel, a veces deseamos ir demasiado deprisa. 
  • Ante las actividades orales se debe crear un clima agradable, de humor y con confianza. 
  • Una buena motivación es que las y los compañeros conozcan su alfabeto y algunas palabras de su idioma o algunos rasgos culturales: saludos, fiestas, exclamaciones, el propio nombre escrito en árabe o bereber, en cirílico... 
Esta educación va más allá y no ha de ser esporádica; si no que debe trabajarse de forma continua aprovechando cualquier actividad. A la hora de llevarla a cabo es interesante contar con el apoyo de las familias, ya que éstas son un gran referente educativo y ocupan un lugar muy importante en la vida de sus hijos. 
Los profesionales en educación deben apoyar y concienciar a los padres de los alumnos extranjeros o de minorías étnicas, para que éstos fomenten y faciliten la adaptación de sus hijos al nuevo ámbito escolar. 

En mi clase hay una niña árabe y casi todos los días en la asamblea aprendemos alguna que otra palabra en árabe por ejemplo sabemos ya muchas partes del cuerpo e incluso los números. Pienso que es una forma muy divertida de integrar bien a la niña y que ella muestre costumbres, palabras e incluso hasta comidas típicas de su país. Los demás compañeros la tratan como a otra compañera más y a veces son ellos mismos los que le insisten en que nos enseñe más palabras en árabe. 
A la hora de su aprendizaje no tiene ningún problema destacable, es bastante aplicada y con la lectura va muy bien, teniendo en cuenta que en su casa habla árabe y en el colegio español y está aprendiendo a leer en español. 


Nosotros como docentes, debemos conseguir que la educación sea una tarea compartida por familiares, docentes y todo el equipo educativo para trabajar en consonancia y crear un ambiente acogedor para esos alumnos que se encuentren en desventaja social. Nuestros alumnos deben conocer, valorar y respetar las otras culturas de la sociedad a la que pertenece, valorando las desemejanzas como un enriquecimiento.Y al fin y al cabo más importante para nosotros es la educación de los niños y niñas y de su futuro. 


Séptima semana (07-04-15 al 10-04-15)

Esta semana ha sido un poco caos, porque nuestro profe está de baja paternal y los peques después de venir de las vacaciones están revolucionados. Pero al final la semana ha sido muy enriquecedora y productiva.
Hemos hecho como de costumbre, inglés, método, pintura, capilla...

lunes, 20 de abril de 2015

Octava semana (13-04-15 al 17-04-15)

Esta semana los peques han asumido que tienen nuevas seños y han estado muy obedientes con nosotras pese a que no tenían la figura autoritaria de su profe.
En esta semana hemos hecho un mural muy bonito relacionado con la primavera y con el reciclaje de tapones.


El lunes bajamos a nuestro huerto que tenemos en el patio para recoger lo que en febrero plantamos (habas) y nuestra sorpresa fue que había muchísimas habas para recoger, así que nos pusimos todos manos a la obra y recogimos dos bolsas llenas. Cada niño se llevó unas 15 habas a su casa. 


El viernes decidimos plantar en la clase algunas legumbres como lentejas, habichuelas, judias pintas... y todos estuvieron muy participativos echando las semillas en la tierra y regándolas, ya veremos la semana que viene como han crecido.